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LUIS DARMENDRAIL / KHALIL GIACAMAN

Linealidad temporal / Ciudad moderna

Parte importante de la identidad urbana penquista está marcadapor el rol que tuvo el ideario moderno en la construcción deciudad a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Una nuevavisión de modernidad iniciada en la década de 1950 asociadaa innovaciones en la construcción, trajo consigo la irrupcióndel color, la transparencia, muros cortina y torres estilizadascon alturas que sobrepasaron la baja escala de la ciudad. Conel plan regulador de 1960, proyectado por los arquitectosDuhart y Goycoolea, se fomentó la construcción de edificiosque siguieron el patrón de una placa base dedicada al comercio(de uno o dos niveles), y coronada con una torre residencial ode uso administrativo; tendencia mantenida hasta finales de ladécada de 1970. El Edificio Tribunales fue construido siguiendodicha fórmula, junto a una veintena de edificios en la ciudad,característica que la presente propuesta rescata para relevarlas obras y apelar al reconocimiento de la tipología, desde susplacas que, en su mayoría albergaron galerías -las cuales, a su vez,generaron una subtrama de recorridos en la ciudad-, a las torresque, con su transparencia, composición y rol, pasaron a servisualizadas como hitos urbanos, comerciales y habitacionales.La linealidad generada en el contexto de aquel entonces conaquellas placas y torres, trascendió el paso del tiempo reflejando,en primera instancia, un ideario moderno que anhelaba unautopía urbana y legando, luego, un imaginario colectivomantenido por décadas y que trascendió la historia reciente.