Móvil Tucapel

HECTOR VERGARA

Ardientes exaltaciones sobre emociones euclidianas


El Edificio Tucapel aparece dentro de una planificada retícula urbana desde la cual se desprenden formas, estructuras geométricas y la propia emocionalidad euclidiana de un modernismo obsesionado por la higiene social que termina enfrentado a las costumbres intrínsecas de la comunidad. Así es como el modernismo que no pudo llegar a ser una arquitectura practicable, transformó nuestro paisaje en una acumulación de bloques de cemento recubiertos de pretensiones sociales que lo llevaron a su propio declive.



En este contexto rescato, y superpongo como capa, el uso del graffiti y el rayado político como forma de apropiación urbana mediante la intervención pictórica en la que se unen dibujo y color en un solo acto, donde sus imágenes se convierten en emblemas heráldicos, símbolos del desconcierto y la protesta, la totalidad del gesto que mucha de la pintura abstracta modernista quiso, pero no siempre alcanzó.