JORGE CASARAVILLA \ Cooperativas de Vivienda

"Había una intención de agruparse por hacer cosas en colectivo, entonces las cooperativas son una manifestación más de esa voluntad de lograr lo mejor si lo hacemos en conjunto"

Durante Enero del 2018 conversamos con el arquitecto de Montevideo Jorge Casaravilla, integrante del instituto de asistencia técnica Hacer Desur y Académico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la Republica de Uruguay, sobre el sistema de Cooperativas de Vivienda de ese país. 


El sistema de Cooperativas de Vivienda data de finales de los años sesenta y es, actualmente, el principal medio de acceso a la vivienda en Uruguay, con un promedio de 35.000 viviendas construidas y una proyección para el 2019 sobre las 40.000. Las cooperativas nacen a partir de la necesidad de una serie de personas que se reúnen con el fin común de conseguir una vivienda. Es así como se genera un engranaje entre organismos estatales, que crean el marco regulatorio y entregan parte de los fondos, los institutos de asistencia técnica, que son ONG’s encargadas de acompañar y asesorar a las cooperativas en todo el proceso, y las organizaciones civiles, las cooperativas, formadas por los propios interesados.



¿Bajo que espíritu nace este sistema de cooperativas?



El origen de este movimiento se relaciona directamente con el momento histórico en el cual se produce. Estamos a fines de los sesenta, en toda Latinoamérica vivimos momentos bastantes convulsionados. Estaba la idea de que juntándonos podíamos cambiar el mundo, que lamentablemente desemboca en todas las dictaduras que vivimos en el continente. Pero si había una intención de agruparse por hacer cosas en colectivo, entonces las cooperativas son una manifestación más de esa voluntad de lograr lo mejor si lo hacemos en conjunto.



¿Qué elementos consideras importantes de los primeros años de este sistema?


De las primeras épocas una de las cosas más fuertes en el desarrollo era el buscar sistemas constructivos apropiados para que se pueda optimizar el uso de mano de obra no calificada. Estas primeras propuestas tratan de tomar la tradición constructiva del país y mezclarla con sistemas de prefabricado que puedan ser fácilmente realizados por los cooperativista, de tal forma de que ellos en el proceso de obra puedan participar la mayor cantidad de horas posibles. Eso llevaría que se contraten menos maestros y se pueda trabajar con mano de obra no calificada.



A los pocos años de comenzar, el sistema de cooperativas de vivienda se vio enfrentado a la dictadura en Uruguay, bajo cuyo régimen no se elimino de forma brusca pero se fueron disminuyendo fondos hasta casi hacerlo desaparecer, lo que debilitó profundamente el sistema. Casaravilla nos cuenta que la permanencia hasta el día de hoy del sistema radica en la unión del la Federación Unificadora de Cooperativas por ayuda mutua [FUCAM] que impide que se elimine la ley de cooperativas, lo que permite que en los últimos año los gobiernos, con un fuerte interés en este sistema, pudieran intensificar su funcionamiento.  


Para llevar adelante cada un de los procesos que conllevan las obras de vivienda las cooperativas se organizan en base a camisones. Existe una comisión directiva, una comisión fiscal, encargada de supervisar el manejo de los fondos involucrados, una comisión de fomento, encargada de la organización de actividades en común de los cooperativistas, y, durante el proceso de obra, funcionan una comisión de trabajo, encargada de la coordinación de las horas laborales, comisión de obra, a cargo de la compra de materiales y contratación de personal para la obra, y, por último, se crea una asamblea de socios que funciona periódicamente durante la obra. Hablamos de un proceso que exige participación de los beneficiarios, así como su rotación en cada uno de los cargos durante la existencia de la cooperativa y una constante toma de decisiones por parte de los cooperativistas.  



Una de las cosas más interesantes del funcionamiento de las cooperativas de vivienda tiene que ver con la propiedad colectiva de suelo ¿Cómo funciona esto?


Existen 2 formatos jurídicos posibles al respecto: cooperativas de propietarios o de usuarios. En el primero, cada núcleo es propietario de una parte del terreno en el que se construye la cooperativa, por lo tanto el predio se divide en un conjunto de parcelas y sus espacios comunes. En el segundo caso, el mayoritariamente adoptado y a mi juicio el más interesante, el conjunto (predio, vivienda y locales de uso común) es propiedad de todo el grupo y, por ende, en toda la vida de la cooperativa (durante y después del período de 25 años de repago del préstamo) la responsabilidad y las decisiones sobre el destino de cada vivienda las tiene el grupo cooperativo. Así, si  por cualquier motivo un núcleo dejara el emprendimiento colectivo quien se hará cargo de la gestión de esa vivienda es la cooperativa, a la que le corresponde definir a qué nuevo núcleo familiar se le asignará y gestionar el cobro a quienes ingresan y la devolución a quienes salen del costo de la vivienda. Ese valor no será un valor de mercado sino que se trata de un valor denominado “capital generado”, que es el equivalente al valor del trabajo aportado por ese cooperativista en el proceso de construcción + el capital aportado hasta el momento por concepto de devolución del préstamo original.